Las luces del Gran Norte, capturadas sobre el negro.
AURORA se inspira en las auroras boreales que iluminan las noches de Laponia. Sobre el negro profundo del airbag, sus cristales Preciosa iridiscentes cobran vida con cada movimiento y revelan reflejos cambiantes, como velos de luz que ondulan lentamente en el cielo polar.
Según el ángulo, la luz o el movimiento de la amazona, los matices se transforman y dialogan entre sí. A veces fríos, a veces luminosos, casi misteriosos, aportan al motivo esa profundidad inasible propia de las auroras boreales.
Cada cristal se coloca a mano en Francia para componer este movimiento luminoso y preservar toda la singularidad de AURORA: un airbag cuyos reflejos nunca se revelan exactamente de la misma manera dos veces.